Todo lo que tienes que saber sobre el nuevo Aeropuerto de Orotina

Por un Aeropuerto en Orotina sostenible, humanizado, con sentido de realidad y en armonía con la calidad de vida: Lo que ninguna autoridad gubernamental, ni medios de comunicación han dicho.

Mario León Barth
Médico
Especialista en Pediatría
Master en Salud Pública

Como habrá ocurrido con la mayoría de personas que en días pasados conocimos por varios medios de prensa la noticia del ansiado nuevo aeropuerto internacional, inicialmente sentí mucho regocijo, dadas las implicaciones positivas para el desarrollo nacional y de Orotina.

Sin embargo, tras la lectura y análisis del documento oficial “NAIMCR Estudio de Emplazamiento y Plan Maestro Resumen Ejecutivo” fechado 16 de Mayo de 2017 y que se encuentra en el sitio de la Presidencia, la reacción inicial se tornó en una preocupación muy grande asociada a muchas dudas e interrogantes. Como ciudadano, como oriundo de Orotina, como médico y como especialista en Salud Pública me siento obligado a compartirlas públicamente. Esta entrega se centra en los daños en la salud humana y la calidad de vida.

Antes de plantear la evidencia que respalda y genera mis múltiples dudas e interrogantes y debido a la indispensable transparencia que debe privar en un asunto de tanta relevancia como este; pero también para anticiparme a posibles argumentos descalificantes a los contenidos que expongo, inicio mencionando que el suscrito y varios miembros de mi familia somos afectados directamente como propietarios de los lotes a expropiar, asunto de afectación y resolución personal y familiar, no de trascendencia y consecuencias colectivas y sociales como pretendo aportar responsablemente con esta publicación. Lo anterior con el pesar de que nuestras propiedades son el fruto de más de cien años de trabajo y esfuerzo honrados de mis abuelos y padres, y que aumenta el sentido de pérdida, no lo puedo negar. Más aún si nuestra familia ha sido considerada entre las familias fundadoras y forjadoras de Orotina. El enorme orgullo de ser uno de sus miembros y el honor que mis antepasados merecen, se suman a las razones para publicarlo.

Dicho lo anterior, veamos entonces que establece el documento respecto al impacto social y del entorno, textualmente dice: “Los impactos en el entorno se han abordado desde el punto de vista de los impactos positivos que se generan por creación de nuevos puestos de trabajo e incremento del producto bruto regional…” entre los que enfatizan “…80,000 empleos que dependerán del aeropuerto, y también que la actividad generada alrededor de estos empleos será responsable de un producto bruto interno generado por el transporte aéreo del orden de 1.500 millones de dólares al año.”

En contraste, respecto a los efectos sociales negativos solo menciona escuetamente en una línea:
“Pérdida de calidad de vida por afectaciones ambientales y tensiones urbanas (Caso ruido sobre Coyolar / Orotina).”

Pero qué significa y que implicaciones tiene tal afirmación. El personal de salud y los investigadores han sabido durante años que la exposición al ruido excesivo causa daños a la salud humana más allá de los efectos en la audición. Sordera, ruidos continuos o intermitentes, molestias con ruidos cotidianos, entre los principales, y sus consecuencias en el bienestar, comunicación y hasta el desempeño personal y laboral cotidianos de las personas afectadas.

Recientemente se ha sumado muchísima evidencia científica sólida que establece sin ninguna duda que el daño que produce el ruido de las aeronaves y de los aeropuertos incluye múltiples consecuencias e implicaciones graves en la Salud Pública. Los niños y adultos mayores son más vulnerables ante estos daños físicos y psicológicos.

Desde hace muchos años la Organización Mundial de la Salud, (OMS) ha establecido los múltiples efectos negativos del ruido excesivo, entiéndase riesgos y daños comprobados a la salud humana. Por esa razón ha publicado regulaciones y recomendaciones internacionales con el objetivo de contribuir con los países a fin de minimizar o prevenir los daños y preservar la salud pública. Las primeras fueron publicadas desde 1999.

Desde el 2002 la Unión Europea estableció la Directiva 2002/49/EC conocida como la Directiva de Ruido Ambiental, relacionada con la evaluación y el manejo ambiental, que exige a los países miembros a elaborar mapas de ruido y particularmente de la exposición nocturna.

Como respuesta a esta Directiva la OMS revisó y actualizo las Guías Europeas de Ruido Nocturno, en el 2009. En estas últimas mediante la revisión de la evidencia concluye:

  • Dormir es una necesidad biológica y la perturbación del sueño está asociada con un número de impactos adversos en la salud. Se aumenta el ritmo cardiaco, sobresaltos, cambios en el patrón del sueño e interrupciones.
  • También el insomnio de origen ambiental y aumento de consumo de medicamentos somníferos y sedantes.
  • Concluye que conlleva también a consecuencias adicionales para la salud y el bienestar, si bien la evidencia era limitada en el momento, se puede producir fatiga, accidentes y afectación del desempeño, cambios hormonales y enfermedad cardiovascular, depresión y otras enfermedades mentales.
  • Los más vulnerables son los niños y los adultos mayores.
  • Dado que los daños son mayores por el ruido excesivo durante la noche, establece como
    niveles de ruido máximo recomendados los 30 dB de noche, complementarios a los establecidos antes para el día de 50 dB

Desde el 2009 se estableció la Red Europea de Ruido y Salud, una de las mayores organizaciones para la investigación en el tema y conformada por 33 socios de 16 países.

En el 2011 la OMS estudió en Europa del Este la carga de la enfermedad a causa del ruido de los aeropuertos. La pérdida de años de vida saludables por discapacidad, enfermedad y muerte, lo lideran en primer lugar los trastornos del sueño e insomnio, seguidos por molestias cotidianas y ruidos permanentes o intermitentes en los oídos (tinitus), déficit cognitivo en niños, y enfermedades cardiovasculares. Para un solo año se estima que al menos un millón de años saludables han sido perdidos por esta causa en solo Europa del Este.

Por su parte los Centros para el Control de la Enfermedad (CDC) de los Estados Unidos de América señalan que: “La pérdida de la audición es la tercera condición crónica en Estados Unidos y supera el doble de la prevalencia de diabetes y cáncer”. Y agrega “Aquellos que tienen pérdida de la audición es más probable que tengan mayores índices de desempleo y subempleo, menor productividad en el trabajo, bajos ingresos y mayores costos de atención de salud”, comparados con quienes tienen su audición normal.

La Federación de Ambiente y Aviación del Reino Unido publicó el 2016 “Ruido de aeronaves y Salud pública. La evidencia es fuerte y clara”. En concordancia y de manera similar con lo expuesto afirma: “El ruido de las aeronaves no solo genera inconveniente en la vida de las personas. Mayores estudios y revisiones han concluido que este ruido afecta negativamente la salud y la calidad de vida, aun controlando otros factores. Esta exposición puede tener efectos a corto plazo como disturbios del sueño, otras molestias, déficit de aprendizaje en niños y otros de largo plazo como hipertensión arterial, enfermedad cardiaca, infarto, accidente vascular cerebral (“derrames”) y demencia. Hay evidencia sugestiva de enfermedades mentales crónicas.”

Menciona estudio realizado por la Escuela de Salud Pública del Imperial College de Londres y otros colaboradores publicado por el British Journal of Medicine el 2013, prestigiosa publicación científica. Entre los hallazgos encontró que los vecinos del aeropuerto de Heatrow sujetos a mayor nivel de ruido tuvieron 24% más hospitalizaciones por accidente vascular cerebral (“derames”), 21% por enfermedad cardiaca coronaria y 14% por otras enfermedades cardiovasculares. Peor aún, hubo aumentos en la mortalidad por estas causas en porcentajes similares a los de la hospitalización.
Babisch y van Kemp (2009) identificaron un riesgo relativo de aumento de la hipertensión de 13% por cada 10dB por encima de los 50 dB.

Otro estudio encontró una relación lineal entre la exposición al ruido y disminución en capacidad de lectura y la memoria en niños de escuela en el Reino Unido, por cada 5 dB se produjo 2 meses de atraso (Basner et al. 2014)

La Autoridad de Aviación Civil, institución oficial del Reino Unido, publicó en 2016 “Ruido de aeronaves y efectos en la salud: Hallazgos recientes.” Se menciona algunos.

Estudio en Alemania dice que el ruido del aeropuerto de Colonia aumentó el riesgo de enfermedad cardiovascular 22% en hombres y 54% en mujeres, infarto del miocardio 18% en hombres y 54 % en mujeres y de accidente vascular cerebral de 36% en ambos sexos (Greiser et al 2011)

Floud et al. (2014) reportaron que en personas que viven cerca de seis aeropuertos europeos el uso de tratamiento anti hipertensivo aumentó entre 19 y 34%, y el de tratamiento para la ansiedad en 27%.

Ante esta evidencia es muy llamativo y contrastante que el Resumen ejecutivo por un lado omite y minimiza las consecuencias negativas en salud y calidad de vida, pero por otro lado también advierte: “En este último orden de ideas, se exhibieron la zonificación donde se registrarían un ruido equivalente a 55 dB de acuerdo a la normativa internacional, y se expuso que en dichas zonas se debe impedir la construcción de escuelas o edificios para atención de la salud, mientras que también debe considerarse si se relocalizan los moradores o si se ofrece compensación mediante la ejecución de aislación acústica para sus viviendas. En este punto destaca que los efectos de ruido, producidos por la pista norte al no tener toda su longitud al inicio “son despreciables hasta que se alargue con posterioridad al año 2047.” (El subrayado no es original)

Como es de suponer, las zonas expuestas a ruido excesivo mayor de 55dB son mucho más extensas que aquellas afectadas directamente por las construcciones. De hecho así lo presenta el respectivo mapa: todo Coyolar y Mastate y parte del centro de Orotina, buena parte del cauce del Río Machuca y se prolonga hasta el Tigre, cerca de la margen del Río Grande de Tárcoles. No detalla cuales están expuestas a más de 30 dB en las noches, ni menciona la diferencia entre las exposiciones de día y de noche.

A pesar de tal advertencia, y en franca contradicción dice que: “Predomina la opinión de que ninguno de estos impactos tiene magnitud tal como para desmerecer el impacto económico -social positivo del desarrollo como se ve en el primer párrafo…” Los impactos a los que se refiere son los de salud, calidad de vida, pero además los biológico y ambientales, que no trato en esta ocasión. Ante tal conclusión me pregunto ¿a cuál opinión se refiere, a la de quién o de quiénes?

Es claro y evidente: la propuesta hecha por la empresa consultora omite y minimiza los daños a la salud humana, peor aún los ubica en orden jerárquico muy por debajo de la “ganancia económica”.

A mayor tráfico aéreo, mayor ruido, mayor afectación y mayores daños a la salud. El documento citado estima que cerca del 83% del tráfico aéreo actual lo asume el Aeropuerto Juan Santamaría, que corresponde a cerca de 4.8 millones de pasajeros, con una estimación de. 7.8 millones para la apertura, en 10 años, lo que significa un 3.8% de crecimiento anual, que si se extrapola al 2047, 20 años después sería de cerca de 11 o 12 millones de pasajeros. Sin embargo las estimaciones que brinda la empresa consultora alcanzan 20 millones anuales para ese año. Agrega que dicha estimación corresponde al escenario más optimista.

“Para ilustrar el impacto al entorno y la planificación del uso del suelo, y permitir a quienes se relacionen con el proyecto, imaginar el nuevo aeropuerto, se utilizaron ejemplos de aeropuertos similares que tengan hoy un tráfico cercano a los 50 millones de pasajeros (Múnich y Singapur)…”

Para facilitar la comparación de la dimensiones según tráfico aéreo estimado por la consultora en el escenario optimista, presento los datos de algunos aeropuertos latinoamericanos según el Concilio de Aviación Internacional. Los aeropuertos más transitados de Latinoamérica en el 2015, como el Internacional de Guarulhos, de Sao Paulo, Brasil tiene más de 38 millones de pasajeros por año, el de Ciudad México más de 33 millones, el de el del Dorado de Bogotá, Colombia tiene más de 31 millones, el Aeropuerto Internacional Comodoro Arturo Merino Benítez de Santiago de Chile, Región Metropolitana de Santiago, solo 17 millones, el Aeropuerto Internacional de Galeão, Río de Janeiro, Brasil, similar cercano a los 17 millones.

Si a la evidencia presentada se suma que ninguno de estos elementos y graves impactos negativos han sido dichos por ninguna autoridad de gobierno, central ni local, ni por los medios de comunicación, las dudas y preocupación, que considero muy razonables, se magnifican. Hasta ahora todo lo divulgado solo se refiere a los enormes beneficios económicos y de desarrollo para la zona afectada y el país.

Por lo expuesto, reforzado por lo dicho por las autoridades competentes que es un Proyecto-País y que es una obra sin precedentes en el país, opino que hay razones sobradas para que el proyecto del Mega Aeropuerto de Orotina sea obligatoriamente colocado y discutido como asunto prioritario en la agenda pública nacional cuanto antes y con la amplia participación social e institucional que amerita, más allá de los vecinos, comunidades y Municipalidades directamente afectadas. A continuación propongo algunas de las interrogantes a tratar:

¿Será real la necesidad del país de un Mega Aeropuerto de estas dimensiones? ¿O estará hiperdimensionado? ¿Será esta propuesta sostenible, y sobretodo lo humanizada y en armonía con la calidad de vida que requiere y aspira nuestro país?

¿Se consideró para su ubicación que está a escasos kilómetros del centro de Orotina y prácticamente encima de centros poblacionales de Mastate y Coyolar?

¿Estarán los costos económicos y sociales de estos graves daños a la salud y de su atención por los servicios de salud estatales ya contemplados en las jugosas ganancias estimadas? ¿Al final quién asumirá los costos personales, familiares, sociales y de salud que generará este Mega Aeropuerto?

¿Incluirán estas ganancias económicas, los costos del traslado y construcción de centros educativos y de salud existentes en las zonas expuestas a ruido excesivo, así como para la relocalización de los moradores o de la compensación para aislación acústica para sus viviendas que la consultora advierte? ¿O son costos adicionales no contemplados?

Tienen la palabra las Autoridades de Gobierno, central y local, no solo la Municipalidad de Orotina sino las circunvecinas, la Asamblea Legislativa, tanto actuales como futuros, el Ministerio de Salud, la Caja Costarricense de Seguro Social, el Ministerio de Educación, la Defensoría de los Habitantes, las Asociaciones y Colegios Profesionales de Ciencias de la Salud y de Salud Pública, las Universidades, las organizaciones civiles, los vecinos más afectados, y sobre todo ustedes: cada uno de los estimados lectores y lectoras. ¿Qué opinan y qué dicen las personas precandidatas o candidatas ya elegidas a la Presidencia de nuestro país?

 

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